“La lluvia en Sevilla es una maravilla”

Por fin he entendido este famoso dicho, y he de reconocer que estoy totalmente de acuerdo con él.

No es que hasta ahora no me gustaran los días lluviosos, a ver… soy del norte, sería como si a un esquimal no le gustara la nieve, es cierto que probablemente esté aburrido de ella y que no se quede embobado cuando nieva, ni se dedique a hacer muñecos ni a tirarse en el suelo a dibujar ángeles… pero en el fondo le gusta, eso seguro. Pues a mí me pasa más o menos lo mismo, en el norte aprendemos a convivir con la lluvia día sí y día también, forma parte de nuestra vida y no nos queda otra que integrarla en ella, el problema es que la vemos demasiado a menudo, se convierte en una rutina, nos acostumbramos a ella, dejamos de apreciarla, nos aburre,… Pero sólo he tenido que alejarme un poco para darme cuenta de lo mucho que la hecho de menos.

Una cosa está clara, el famoso dicho no lo dijo (valga la “rebuznancia”) un sevillano. No es que odien la lluvia, reconocen que es necesaria y todo eso pero en el fondo no les acaba de gustar, no pueden disimularlo… les cambia el humor.

Sí, no es una frase hecha, a los sevillanos les cambia el humor los días de lluvia. Hace cosa de un mes me lo comentaba una amiga y yo, la verdad, no acababa de ver a qué se refería, pero hoy me ha quedado clarísimo. La pregunta es la siguiente ¿cómo puedes saber si hoy llueve en Sevilla hablando con un sevillano?

  • Punto 1. Seguramente esté más arisco de lo normal. Este punto he de reconocer que no lo he testeado lo suficiente (al fin y al cabo sólo llevo 2 meses aquí), pero hasta ahora funciona bastante bien. No pueden evitarlo, la lluvia les afecta negativamente al humor,  a mí me pasa lo mismo con los ardientes días soleados de 40º…que le vamos a hacer, cada uno es como es.
  • Punto 2. Pregúntale si ha cogido la bici, es un medio de transporte muy popular por aquí… menos cuando llueve. Vale, me diréis que eso es normal, si llueve no andas en bici porque te mojas, estoy de acuerdo, el caso es que lo que cayó hoy en Sevilla no fue lluvia, fue un “chirimiri” como le llamamos nosotros, pero menos; chirimiri/4 más o menos. Pues yo, loca de mí, desafiando la tempestad 🙂 me cogí la bici para disfrutar del aire fresco y de las gotitas de lluvia… craso error… muy pocos pensaron que eso de mojarse aunque fuera un poquito tuviera gracia y me encontré con todas las estaciones llenas de bicis, o sea, que me tuve que ir a dejar la mía a una estación a más de 1Km  del lugar a dónde me dirigía y volver andando…
  • Punto 3. Invítale a tomar algo a una cafetería. Si pertenece a la media te dirá que no le apetece, y es que cuando llueve disminuye drásticamente la cantidad de gente, no les ves, desaparecen… lógicamente si tienen que salir salen: al trabajo, a hacer la compra, al médico,… pero para algo “posponible” se lo piensan más. Si lo pensamos la verdad es que tiene su lógica, aquí por 1 día de lluvia hay 4 de sol (en verano más), pueden permitirse el lujo de esperar a que salga el sol para quedar… si nosotros hiciéramos lo mismo nos pasaríamos el invierno en casa hibernando en plan oso.

Conste que no quiero con esto alimentar topicazos, hay de todo como en todas partes y no siempre llueve chirimiri, cuando la cosa se pone seria “se te cae el cielo encima”, no exagero (ver foto), pero sí que es cierto que hay una tendencia general pro-sol/anti-nubes más marcada que en otros lados y fácilmente observable para un foráneo.

En fin, cada uno es como es, el tiempo es opinable y nadie tiene la verdad absoluta. Aunque alguien debería de recordarle esto a los señores/as del tiempo, que, sobre todo ahora en verano, se dedican a decir cosas tan absurdas como: “hoy hay previsión de lluvias pero mañana regresa el buen tiempo con cielos despejados y temperaturas que llegarán hasta los 40ºC…”, pero, ¿quién ha dicho que eso sea buen tiempo?…

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La conquista de “Las Setas”

Antes de nada quiero dejar clara una cosa: yo no soy una persona especialmente reivindicativa, quiero decir no suelo ir a manifestaciones ni acciones de protesta similares…la verdad, en mi vida habré ido a… no sé, entre 1 y ninguna. Sé que esto no dice mucho a mi favor pero creo que es importante para entender la magnitud de lo que os voy a decir ahora: Ayer, en la Plaza de la Encarnación, me sentí uno más de los cientos de acampados.

Para los que no viven en Sevilla, la plaza de la Encarnación (más popularmente conocida como las setas -por razones evidentes, ver fotos-) es el lugar elegido por los manifestantes sevillanos para protestar por la actual situación e intentar proponer soluciones. Allí están acampados desde antes de las elecciones, y allí siguen a día de hoy.

Ayer, cámara (y grabadora) en ristre, decidí acercarme hasta las Setas a ver qué ambientillo había por allí. Confieso que sólo pretendía hacer algunas fotos y pasar un poco la tarde, pero lo que me encontré he de reconocer que me emocionó.

En primer lugar destacaría la organización, la plaza está distribuida como si de un pequeño pueblo se tratara: hay un punto de información, una zona de comidas (que se preparan ellos mismos), un punto para abastecimiento gratuito de agua, un departamento para mediación y protección legal, una consigna para las mochilas,… incluso hay organizadas actividades para los niños.

Pero lo más importante de todo, teniendo en cuenta la cantidad de gente que allí se concentra es lo siguiente: no hay ni solo un papel/ lata/ plástico tirado por el suelo. Han montado varios “puntos limpios” y “ceniceros” a base de cajas de cartón distribuídas por la plaza, y se respetan! Es triste que esto resulte tan sorprendente, pero reconoceréis conmigo que aunque debería de ser lo normal, no es, ni mucho menos, lo habitual.

Otra cosa a destacar es el ambiente festivo del encuentro, ayer pasaron a unirse a la concentración “La Maravilla Gypsy Band“, (os dejo este enlace al video que hizo uno de los presentes ayer en las Setas)

Temas organizativos aparte, lo que más impacta en cuanto llegas es la tremenda implicación de la gente, están al 100% con lo que han montado y eso se nota en la pasión con la que lo explican, en la determinación de sus movimientos, en la ilusión por saber qué pasará mañana… y es contagiosa esta actitud, no sólo entre los jóvenes. He visto mucha gente mayor en la plaza, ancianos incluso que llegaron allí dando su paseo dominical y acabaron la tarde gritando a pleno pulmón: “¡Qué no, que no, que no nos representas…..Esto empieza el lunes!!”

Lo de los mayores es tema aparte, el más emotivo quizás, hay un sentimiento generalizado entre la gente mayor que creo que se resume en el gesto de una anciana, que tuve la oportunidad de presenciar: caminaba por la plaza con su marido, mirando todo aquello: los carteles, los grupos de trabajo, las firmas de apoyo…y entonces se acercó a uno de los atareados organizadores, le cogió de un brazo y le dijo: “Estoy orgullosa de vosotros.” Sólo es una frase, pero si a mí me emocionó oirla, imagino que a él recibirla hizo que se le redoblaran las fuerzas.

Sólo es una frase pero, por lo que allí pude ver, es la frase que mejor representa el sentir general de la gente que estos días se acerca por las Setas.

Aqui os dejo algo de lo que se pudo oir ayer:

“Que no nos representan” http://www.ivoox.com/que-no-nos-representan_md_666773_1.mp3″

“Esto empieza el lunes”  http://www.ivoox.com/esto-empieza-lunes_md_666776_1.mp3″

El gato del zapatero

En mi barrio hay un gato… bueno, en mi barrio hay muchos gatos supongo, pero ninguno como el gato del zapatero.

El gato del zapatero vive en un piso bajo y se pasa las mañanas acodado en la verja de la ventana viendo pasar la vida… El gato del zapatero no es un gato miedoso, no se escapa cuando pasa alguien, ni cuando los niños juegan con la pelota, no se asusta de los gritos de las vecinas ni de los ruidosos perros que no saben estarse callados…

El gato del zapatero lo observa todo con esa expresión de autosuficiencia que tienen todos los felinos, con esa cara de estar de vuelta de todo, de saberlo todo.

El gato del zapatero atiende cuando lo llamas, se despereza, baja de su ventana a la calle y se acerca,…pudiera parecer que eso no es cosa de gatos, que al acudir a una llamada traiciona su esencia independiente, pudiera ser… pero simplemente hace lo que quiere, no necesita respetar estereotipos.

El gato del zapatero se acerca maullando, permite que le acaricies 1, 2, hasta 3 veces…y luego se da la vuelta, no lo llames porque no volverá, ya te ha regalado 30 segundos de caricias, esa es tu ración, dar más sería un desperdicio de su tiempo…se acerca a la pared y salta el metro y medio que le separa de la ventana, con la facilidad de quien sube un escalón, se acoda de nuevo y sigue con su vida…

Os lo presento: http://www.ivoox.com/gato-del-zapatero_md_663405_1.mp3″

Butaneroooo…!

Aclaremos antes de nada un punto importante: he nacido y crecido en un pueblo y he estudiado en otro pueblo, “pelín” más grande que el anterior. Con esto quiero dejar constancia de que lo del trato personal es una cosa que valoro mucho…ahora bien, nunca pensé que en la 5ª ciudad más grande de España me iba a encontrar con un sistema tan…digamos, “humanizado” de reparto de butano…… Atentos al dato: en mi barrio al butanero se le llama desde la ventana…seguro que ahora hay alguien que está pensando: “hombre, en el mío también, si un día se me olvida llamarlo y lo veo llegar pues bajo y se la pido”… puntualizo, no se trata del método de emergencia para el típico despistado, no, en mi barrio al butanero COMO NORMA GENERAL se le llama desde la ventana, de hecho me costó encontrar a alguien que me diera el número de teléfono, por si acaso (simplemente porque nadie lo usa).

Antonio (el butanero) llega todos los días sobre las 12 de la mañana, “planta” su camión en una calle, se baja y sacude un par de bombonas para que en cualquier punto se pueda oir ese sonido inconfundible …. y ahí es cuando se moviliza el vecindario: el uno le grita desde el 6º, el otro, que ha bajado a por el pan, le llama desde la acera, la señora que va al super y se lo cruza le dice: “Antonio, quillo, súbeme dos a mí que voy a comprar y ahora mismo vuelvo”… Vamos, lo que es un reparto como el que se lleva haciendo en los pueblos toda la vida, bueno, con un “pequeñín” detalle, en lugar de 15 o 20 casitas el pobre Antonio tiene que lidiar, fácil, con más de 1000 trianeros… y mi piso es un 11º!… bendito Antonio, que Diós le conserve su santa paciencia…